jueves, 8 de abril de 2010

ALBONDIGUITAS EN SALSA


 
Ya les comenté anteriormente que soy especialista en comidita de adolescentes. Hoy voy a contarles como se hacen unas albondiguitas en salsa a las cuales no sólo es fanática mi hija Diana Carolina, sino también algunos de sus amigos-hermanos de infancia, mis "hijos putativos", que pasaban mucho tiempo con nosotras dos en el apartamento de Margarita, sino también los compañeros de apartamentos de ella mientras estudiaba la carrera de Medicina en la ciudad de Puerto La Cruz, Venezuela. Cuando iba a visitarla a Puerto La Cruz nos íbamos al automercado a comprar ingredientes para hacerles comida y congelarla, ya que mi hija no tenía mucho tiempo para cocinar por lo exigente que eran sus estudios y sus horarios de clase, y no faltaba la solicitud de su compañera Alba que me decía que no olvidara dejar de hacer albondiguitas en  salsa. Luego cuando Diana se mudo al otro apartamento con Martha, a y esta amiga también le gustaban jajaja.

Bueno les diré que la receta no tiene nada del otro mundo, lo que más tiene es el amor que le pongo cuando las hago, y siempre he sostenido que la energía que uno proyecta sobre los alimentos cuando se está cocinando es la que hace la diferencia. Por eso les recomiendo que cuando estén enojados, molestos o bravos NO COCINEN. Si lo hacen estando envueltos en esa energía lo más seguro es que todas las personas que la ingieran tengan problemas luego con su digestión.

No se si a todas las personas le ocurre lo mismo, pero cuando estoy cocinando siempre tengo música en mi mente, siempre estoy cantando mentalmente jajajaja. A veces pienso que es un reflejo de mi mamá, ya que cuando ella estaba muy animada cocinando cantaba. Me encantaba oirla cantando tangos mientras cocinaba, lavaba platos y limpiaba.

Bueno empecemos la receta de las albondiguitas jejeje.

INGREDIENTES

Necesitamos carne molida. Esta vez de mejor calidad que para los burritos; vale decir, con menos grasa. Yo generalmente le pido a mi carnicero una pieza completa de lomito (lomo, solomillo) y que de ella me saque bisteck y carne molida. Esta carne molida como es un corte tierno se cocina muy rápido.

Para adobar la carne necesitamos:

Cebolla y ajos. Para preparar medio kilo de carne utilicé dos cebollas y un diente de ajo.

Pimentón (morrón). Utilicé la mitad de un pimentón y sobre todo la mitad que no tuviera mucho color verde.


Un poquito de cilantro (coriandro). Usé sólo dos ramitas.

Cebollín (cebollino, cebolleta, cebolla de verdeo) y ají dulce (ají no picante). Tomé dos cebollines y un solo  ají.

Un huevo. Una sola "postura de gallina" como llama al huevo un cocinero venezolano que cocinaba en un programa en televisión jajaja






PREPARACIÓN DE LA CARNE

Procedí a licuar de primero las cebollas, cebollines y el diente de ajo. No puse nada de agua ya que las cebollas sueltan suficiente líquido para poder procesar el resto de los ingredientes. Luego agregué a la licuadora el medio pimentón y las dos ramitas de cilantro.

Puse la carne en un tazón, le agregué este licuado y comencé a amasar con la mano. Le agregué el huevo y contiue amasando hasta integrarlo todo. Luego deje reposar la carne dentro de la nevera como media hora, mientras preparaba el acompañamiento del plato. Pasado ese tiempo saqué la carne, hice las albondiguitas del tamaño de una nuez y volví a ponerlas en la nevera mientras preparaba la salsa.


INGREDIENTES PARA LA SALSA

Una lata de tomates pelados. Jajaja la Negra no me dejaba tomarle la foto a la lata, ya que ella estaba dispuesta a posar para la foto y a donde cambiara la lata para tomar la bendita foto ella iba y se acostaba al lado.

Así que usan el contenido de media lata de tomates pelados pero sin gata jajajaja. En las épocas que el tomate está muy caro lo ideal es usar estas latas, lo cual nos significará un ahorro.

Linda mi gata, verdad? Jajaja dicen que toda bruja, maga o hechicera tiene siempr su gata negra...

Buenooo... a menos que se disponga de una gran cantidad de pasata de tomate, como la que hace mi amigo Carlos con su familia jejeje. Por cierto, les recomiendo mucho el blog de Carlos, quien es un excelente cocinero y tiene unas recetas fabulosas explicadas paso a paso también. Fue el blog que me inspiró pero al que no le hago competencia, aunque mi hermana le haya dicho a él que si jejeje.
Aquí el enlace para que vean el maratón de la tomatada de Carlos

Lo otro que vamos a usar para la salsa son dos cebollas.


Orégano en polvo.
1/2 cucharada de azúcar.
Sal al gusto.



Salsa inglesa y salsa de ajo.








PREPARACIÓN

Licué las dos cebollas con la media lata de tomates y reservé.


Puse a calentar el caldero con un fondito de aceite de maíz (Mazeite). Saqué las albondiguitas de la nevera y en lo que el aceite estuvo caliente las pusé a sofreir.


Les fui dando vuelta a las albondiguitas hasta que estuvieron doradas.


Luego añadí al caldero la mezcla licuada que tenía reservada. Mezclé con paleta de madera para que las albondiguitas se impregnaran por todos lados.

Para mitigar la acidez que aportan los tomates, agregué la media cucharada de azúcar y revolví bien para que se disuelva.

Luego sazoné con unos golpes de salsa de ajo y salsa inglesa.


Añadí orégano en polvo. La cantidad a añadir dependerá del gusto de cada uno.

Y finalmente le puse un punto de sal, removí bien y dejé cocinar un rato.
Cuando observé que la salsa había espesado apagué. No acostumbro utilizar en la salsa ni harina ni maicena para que espece, ya que al perder la cantidad de líquido la salsa de por sí solita espesa. Dejé reposar las albondiguitas mientras servía el acompañante.

Estas albondiguitas se pueden acompañar con arroz o incorporarlas a un plato de pasta corta o larga (espaguetis, vermicellis, fetucines, etc).


Comprobé que no sólo a los chamos les gustán las albondiguitas, sinó que el olor puede volver loco hasta a tu mascota. Si no pregúntenle a Zeus, nuestro Rottweiler, quien me quitó la cuchara de madera y la dejó así jejejeje

Amigos espero que disfruten las albondiguitas con un arrocito rico y tajadas de plátano frito o sobre una pasta y después me cuentan.

Hasta la próxima receta.